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Parte Oficial de Guerra del dia 22 de marzo de 1938
 
 
 
El Bombardeo de Alcañiz del día 3 de marzo de 1938
 
 
 
Petición Popular para el Pantano de Santolea el día 16 de junio de 1903
 
 
Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España.
Escrito por Pascual Madoz (1.845)
Pablo Serrano de Crivillén (Teruel)
Caminos: por la parte oriental y occidental de la comarca se encuentran caminos carreteros en mediano estado, los demás que se encuentran en el termino son comunales, y la mayor parte de herradura.

Correos: se despachan y reciben tres cada semana para Zaragoza, dos para Tortosa, otros dos con los pueblos del partido y uno con Daroca, Teruel y Morella.

Producción: se coge en abundancia y de la mejor calidad aceite, seda, trigo, cebada, maíz, avena y todo género de frutas y hortalizas; poco vino (porque no se dedican los labradores al cultivo de las viñas), judías, centeno y cáñamo. La cría de ganado lanar es también abundante, la hay igualmente de ganado cabrío, y se saca miel y cera de excelente clase.

Industria: fábricas de jabón, de sombreros ordinarios, telares de sayales, y varios tejidos de estambre, hilados de seda, elaboración dé la cera en primera y segunda mano, caleras de hornos de yeso, molinos de aceite, de agua y batanes. Antiguamente fueron muy buenas las fábricas de jabón que había. Eran casi las únicas de alguna nombradla que se conocían en Aragón y oirás partes,- pero á principios del siglo pasado, en cuyo tiempo existían 26 que consumían un considerable número de a. de aceite, se impuso el ruinoso impuesto de tres sueldos jaquesrs por cada a. que se fabricaba, y que pagan los jaboneros al hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza, razón por la cual, y en virtud a no haberse alcanzado librar a la inti. Espeiiola de las mortales trabas que en este ramo solo sufre Aragón, imposibilitándole la competencia con los mercados nacionales y extranjeros, las lia reducido a tal estado de decaimiento, que apenas se cuentan tres en el día, y estas de poquísimo movimiento, con lo que a la par que los fabricantes, sufren los cosecheros de aceite del país, y consumidores del jabón, notabilísimos perjuicios.

Comercio: consiste principalmente en la exportación para Zaragoza, Valencia y Cataluña de aceite, seda, lana, trigo, cebada y maíz, e importación de vino de Cataluña, géneros ultramarinos, quincallería y tejidos de algodón t lino y lana. Para facilitarlo celebra dos ferias al año. La primera para Pascua de Resurrección, y la segunda en 15 de agosto. Los principales objetos de los negocios, que se hacen, son paños, pañuelos, telas, sombreros, zapatos, costales, cuerdas, quincalla, cáñamo, lino, cerrajería, terrería, cuchillería y guarniciones para las bestias. Turrones y dulces de toda especie, vino, licores y tocino salado. Antes solo había una feria, en la que tenían lugar las referidas transacciones, mas ahora, aumentada la segunda, y manteniendo las yerbas del monte mas de 2x.000 cabezas de ganado lanar y de pelo; principian a hacerse algunas ventas y cambios en este género, al que se aumenta el de las caballerías para la labor, que tanto se necesita en este dilatado y feraz, terreno.

Población: 1.275 vecinos, 5.100 almas

Historia: nada puede decirse del origen de esta ciudad, que no base en débiles congelaras; pero ella es de las más célebres en la historia. Su primitivo nombre Anitorgls, es compuesto cíeAnith y jjrgis fe de lanzas. Aparece la primera en la trágica campaña en que murieron los dos Escipiones; y a su vista hubieron lugar los dos acontecimientos, que particularmente causaron la catástrofe de estos dos famosos caudillos. Estaba ocupada por Asdrúbal Barca, que había llegado de África con gran número de tropas y elefantes, en el 0 año del mando de aquellos jefes romanos. Estos, llegada la primavera, salieron de Tarragona, resueltos a acabar de una vez con los cartigineses en España, y vinieron a sentar sus reales en frente de esta ciudad, separándolos de Asdrúbal el río Guadalupe solamente.

Proyectaron atacar al cartaginés; pero muy confiados del éxito, reflexionando que si liátian ú Asdrúbal, los otros generales no habían de esperar a sus legiones tomando posición en los acostumbrados desfiladeros para prolongar la guerra, resolvieron hacérseles de una vez en todas partes. Cneo quedó contra Asdrúbal con 30.000 celtiberos y una tercera parte de romanos; Publio marchó a Caslulo a posicionarse en frente de los otros dos generales. Asdrúbal vio pronto desde Anstorgis, como los celtíberos abandonaban a Cneo, montando las crestas del Idúheda, y le dejaba a discreción de su ejército, muy superior en fuerzas. Se ha querido atribuir esta retirada de los celtiberos, que ellos motivaron, alegando llamarles a sus casas una guerra doméstica, al soborno de Asdrúbal.

Pero no hicieron más que obrar conforme a su patriótico plan de comprometer siempre al ejército, que se presentaba más feliz en la guerra, para que por este medio se despedazasen mas y mas cutre sí ambos colosos, preparándose ellos con la común ruina de éstos, ocasión de libertará la España de toda dominación extranjera. Cneo se retiró del Guadalupe, encaminándose hacia el Mijares Asdrúbal le siguió de cerca; y no tardó en verse envuelto por todo el ejército cartaginés, sucumbiendo 31 días después que su hermano Publio. Tit. Liv. y Apiano Alejandrino refieren esta campaña que tanto hizo conocer a Anstorgis; pero este nombre se pierde luego en la historia, y no vuelve á aparecer hasta que los árabes lo convirtieron en Alcanit.

En el año 854 fueron taladas las pingües ald. de esta población por el salteador Hafsun , que se había confederado con los de Ben Amarre, (Benavarre) Ainza (Anisa) y otros pueblos, según refiere la crónica musulmán ; y 2 años después, sus campos fueron teatro de una de las alevosías de este genio desgraciadamente célebre. Viendo Mohamed, emir de Córdoba, sus grandes medros en 3a rebelión, determinó atajarlos; pregonó llamada a los sirios y á los árabes de Andalucía, y pasó a Toledo acaudillando una hueste numerosa, que se aumentaba de continuo. Se mandó al mismo tiempo a toda la gente de guerra de Valencia y Murcia, que acudiese al Ebro a las órdenes de Zeid ben Khásem, nieto del emir.

A la orilla de este rio era el punto de reunión, y verificada tenía que marchar aquel turbión de fuerzas mancomunadamente en busca de Hafsun. No atreviéndose este a contrarrestarlas, recurrió á sus ardides: escribió rendidamente al emir, puso cielos y tierra por testigos de que cuanto había obrado era una trampa a fin de arrollar mas a su salvo á todo enemigo del Alcorán , descolgándose -luego con ímpetu sobre ellos: protestó que todo estaba corriente, sí el emir le aprontaba el auxilio de las tropas de Valencia y Murcia, que marchaban contra él , y que con ellas sobrecogería a los cristianos en sus posesiones al sur del Segre, y aniquilaría su potestad ; ostentó por fin tantas promesas y con tales visos de sinceridad, que el emir dio asenso á todo, y ofreció á Hafsun el gobierno de Huesca, puesto que hubiera bajo el sen. De Córdoba todo el país que se jactaba de arrollar de un solo avance. Con esto Mohamed, encargando a Zeid-ben-Kliasen la expedición ideada de acuerdo con Hafsun, tomó el camino de Córdoba. Las tropas mandadas por el nieto de Mohamed se encontraron con las de Hafsun en las campiñas de Alcanit entre el Guadalupe y el Martin; acamparon junto a estas sin recelo alguno. Zeid recibió de Hafsun y los suyos los rnas amistosos y extremados agasajos; pero, anochecido y á deshora, mientras yacían confiadamente en el sueño todos los de Valencia y Murcia (sirios y egipcios) cayó sobre ellos la gente de Hafsun, y antes que pudieran rehacerse para su defensa, perecieron la mayor parte, salvándose poquísimos de Ja matanza. Una de las primeras víctimas fué el joven Waii Zeid-ben-Khaséa, quien murió peleando bizarramente antes de cumplir 18 años.

En 1119 fue reconquistada esta ciudad por el rey Don Alónso el Batallador: para ello hizo levantar un castillo a orillas del río Guadalope, media hora distante de la ciudad, desde donde fatigaba continuamente a sus moradores. Puso y estrechó luego el cerco, que ella resistió vigorosamente algún tiempo, por estar bien murada y coronada de un fuerte castillo; pero habiendo muerto su caide, con el desaliento que esto causara a los agarenos y valentía a los cristianos, se rindió, haciéndolo mismo poco después el castillo El Rey gratificó a los que mas se distinguieron en la espugnacion y toma, como fueron Don Gimeno de Luna, de quien descienden los Lunas de Aragón, cuya casa con su escudo de armas todavía se conserva en esta ciudad, y Don Suncho Aznar, que se apellidó el de Alcañiz, y quedó encargado de la custodia de la ciudad y castillo. Este, con los caballeros, que con él quedaron o acudieron de otras partes, llevados de la abundancia y fertilidad del país, la guardó de muchas tentativas 1 que contra ella repitieron los moros de la frontera.

Don Ramón Berenguer, marido de Doña Petronila, le concedió carta de población, fecha en Zaragoza a 25 de octubre deI 1156, cuyo privilegio confirmó el rey Don Alonso en Calatayud á x de setiembre de 1103.en eí se otorgaban muchas exenciones a los nuevos pobladores , según las disfrutaba la ciudad de Zaragoza.

El mismo Don Alonso II de Aragón hizo merced de esta ciudad y su junad., en 1179, a Don Martin Pérez de Sionés, maestre de Calatrava, remunerando así los servicios que esta orden le había prestado en varias conquistas.

Don Martin Martínez, quinto maestre de dicha orden, hizo dueño de esta ciudad por sus días a Don Garci López de Moventa. Este fue electo maestre e intentó hacer a Akañiz (asi se llamó por los cristianos) cab. de es Ia milicia; pero desistiendo de la dignidad, quedó comendador mayor, dando origen a la encomienda de esta ciudad, una de las más ricas que te:da. Hallándose en esta ciudad Don Jaime I de Aragón, determinó la conquista de Valencia, animado a ella por Hugo de Folcarquer, gran maestre de hospitalarios. El concejo de Alcañiz, unido con los de otros pueblos en 1248, derrotaron a los sarracenos, que se habían hecho fuertes en ¡a Esiida y Yco, haciéndoles 500 muertos.

En febrero del año 1250 el rey Don Jaime convocó Cortes en esta ciudad, para sosegar las inquietudes del reino, promovidas con motivo de las quejas del infante Don Alonso, su hijo, y de Don Pedro, infante de Portugal. Los reyes Don Enrique de Castilla y Don Pedro de Aragón se convidieron en sujetar sus pretensiones a la decisión del Sumo Pontífice y sacro colegio en esta ciudad, firmando en la misma el compromiso a xx de enero de 1372.

En Alcañiz se formó el congreso de los diputados de las tres cortes, Aragón, Cataluña y Valencia, convenido por los pretendientes de la corona de estos estados por muerte del rey Don Martin, para proceder a la elección de rey en 1411. Después de una madura deliberación se resolvió, que cada uno de los tres estados nombrase tres jueces, que determinaran la elección. Esta recayó en el infante Don Fernando. Las Cortes Generales estaban reunidas en Alcañiz, en 1437, y los diputados se separaron, para tenerlas particulares en sus respectivas provincias. Las de Aragón, que continuaron en ella, concedieron al rey Don Alonso 120.000 florines de oro, para la guerra de Nápoles.

El rey Don Carlos I llegó a Alcañiz en 26 de mayo de 1528, y fue muy obsequiado hasta que salió para Monzón.

En 16x0 vino a esta ciudad, el marqués de Torrecusa con el objeto de evitar la deserción del ejército, que Don Felipe IV enviaba contra el principado de Cataluña. Luego que dicho marques llegó a esta ciudad, donde estaban convocadas Cortes, lo primero que hizo fue prorrogar el término de la convocación, porque el Rey no pensaba todavía en venir a celebrarlas, habiéndose propuesto únicamente entretener los ánimos de los aragoneses y valencianos. El marqués, después de haber dado las órdenes correspondientes, salió de Alcañiz para Aguasvivas.

Por los años de 1650 al 1658, un contagio disminuyó considerablemente el vecindario de esta ciudad. Fue Alcañiz la primera de Aragón que, abandonando el partido de Felipe, tomó el del archiduque en las guerras de Sucesión; pero habiéndose presentado delante de ella el príncipe Tilly, se sometió sin resistencia; no se la impuso otra pena, que el hacerla entregar las armas. Depositándolas en el castillo, para devolverlas a sus hafr. en tiempo correspondiente: SQ dejó por su gobernador a Don Miguel Pons de Mendoza, coronel de dragones.

En 1728, el infante Don Felipe posesionado de la Encomienda de esta ciudad, reparó su castillo y murallas. Ocupada por los franceses en la guerra de la Independencia, fueron desalojados de ella en 1x de mayo de 1809, a pesar de la obstinada resistencia que opusieron. Reforzados con nuevas tropas, y poniéndose a su frente Súchel, volvieron a la misma. Ocupábala el ejército español; trabóse una acción reñidísima, y después de siete horas de fuego fueron batidos los franceses y obligados a retirarse precipitadamente. En el mismo año, durante el sitio de Zaragoza, estos destacaron al general Vathier con 600 caballos, y 1200 infantes, para que acopiase víveres por la parle de Alcañiz. En su ruta fue molestado por los paisanos y algunos soldados sueltos. Deseando destruirlos, llegó contra ellos hasta esta ciudad en 26 de enero de 1809 sus vecinos y los perseguidos se defendieron con tal denuedo en sus calles, que los franceses, para apoderarse de la población. Perdieron más de 400 hombres.

Habiendo tenido Cabrera en 10 de febrero de 1835 una entrevista con el conde de Villamur, ministro de la Guerra de Don Carlos, le manifestó que la partida llamada del xx hacia sus correrías desde Alcañiz, y asesinaba cuantos realistas caían en su poder. En esta ciudad recibió el brigadier Nogueras un caballo, que le envió Cabrera en la misma forma que lo había cogido a una columna de las tropas de la Reina, en 30 de mayo de dicho año, llamando la atención de todos, la ridiculez de sus jueces. Cubría su montura un pedazo de coríinage ó de casulla; llevaba la cabeza y la cola llenas de cintas de v;trios colores; una multitud de cascabeles pendían de las gualdrapas, y, despojado de estos adornos, apareció viejo, flaco, v Heno de mataduras.

En setiembre del mismo año el comandante de Urbanos de Val-den-Tormo prendió 36 carlistas en la masía de Vieenícn y conducidos a Alcañiz y a otros pueblos inmediatos, se les impuso la última pena.

En lo de nobierjabre el brigadier Nogueras publicó en esta población. Un bando, en el que mandaba, que las justicias diesen parte de los movimientos de. Los carlistas; Cabrera contestó con otro, 14 días después, disponiendo lo mismo. A fines del mismo mes y año, habiendo recibido Cabrera el nombramiento de comandante general interino de los carlistas del Bajo Aragón, pasó a las inmediaciones de Alcañiz, donde se detuvo 5 días con el objeto de sorprender la plaza, en el momento de abrir o cerrar las puertas; pero desconfiando conseguirlo, se marchó hacia Villalba. El vecindario de esta ciudad, su Milicia Nacional, y las autoridades, recibieron al brigadier Nogueras con el mayor júbilo, músicas y festejos, por la actividad que este jefe había desplegado en la persecución de los carlistas, y por ver desmentida la noticia de su muerte que se había propagado.

Las principales familias de los primitivos habitantes de esta ciudad fueron los Luna, Aznar, Rame, Santapau, Castellón, Jober, Romeo, Bardagí, Cerbellon, Caballer, Castillo, Ripol, Blasco, España y Ferrer, de las que aun se conservan algunas. Sus armas, un castillo. Debajo de las 4 barras catalanas entre dos cañas verdes, aludiendo a su nombre.

Es patria de:
- Fr. Juan Jaime Samper; fue muerto por los moros, a quienes predicaba en 1516
- Fr. Domingo Foncano; murió en opinión de santidad en noviembre de 1525
- Fr. Diego Montañés y de Fr. Tomás Maños, dominicos, que murieron en igual opinión
- P. Fr. Tomás Ramón, que escribió en castellano un compendio de la historia de Alcañiz y otras muchas obras
- Micer Alonso Gutiérrez, que escribió otra historia de esta ciudad
- Pedro Juan Zapater, notario de número de la misma, que valiéndose de los escritos del maestro Ramón, y de Alonso Gutiérrez; escribió una historia más cumplida en el año 1704, de Juan Sobario, que escribió en latín varias poesías y algunas otras obras
- Juana SoJjario, latina y poetisa, hija del referido Juan
- Pedro Ruiz de Moros, poeta y retórico, que después de haber enseñado las bellas letras en Bolonia, fue llamado a Cracovia, por el Rey de Polonia, y le dotó generosamente su cátedra, para que no se fuese a otra parte
- Lorenzo Palmíreno, enseñó retórica en Alcañiz, Zaragoza y Valencia y escribió varias obras
- Domingo Andrés, poeta ; compuso muchas obras
- Don Bernardino Gómez Miedes, obispo de Albarracín, escribió una obra titulada de A-píbusibe de República, en la cual trata de todo lo perteneciente al gobierno del magistrado y del ciudadado. Escribió la vida de Don Jaime el Conquistador en latín, y otros muchos libros
- Don Gerónimo Ardid, jurisperito, que escribió alegaciones sobre los antiguo termino de Alcañiz, y sobre los blasones de Zaragoza
- Don José Gerico, que tradujo del francés la historia de Don Jaboco, rey de la Gran Bretaña, y escribió varias obras
- P. Bernardo de San Pablo, escolapio, que tradujo con bastante propiedad los comentarios de las guerras de Italia.

En los tiempos antiguos fueron muchos los hijos de Alcañiz que se distinguieron en la carrera de las armas, como afirma Zapater; pero hablando de nuestros tiempos, dice el Sr. Regales, han florecido en ella el Vizconde de Montoro, Don Domingo Galarreta, Don Pedro Raudevise. También fueron hijos de esta ciudad los capitanes Juan Royo, Fernando Palao, Francisco Buendia, y Pedro Amigo, este fue muy amado de Felipe II, te empleó en las mas honrosas comisiones, y le quiso tener a su lado en el sitio de la ciudad de Lérida, Andrés Vives, canónigo de Barcelona, prior de esta colegiata, familiar de los Papas Julio II y León X, escribano de sus letras apostólicas, y su protonocario.

Historia eclesiástica: en xx de mayo de 1392, el ilustrísimo Señor Don Garcia Hernández de Heredia, arzobispo de Zaragoza instituyó en esta ciudad un tribunal eclesiástico. Cuya institución fue confirmada en x111 por Benedicto XIII. Compusieron este tribunal un juez, un notario, un fiscal y un nuncio nombrado por el arzobispo de Zaragoza. En 1107, el Sumo Pontífice Benedicto XIII, erigió en colegial su iglesia parroquial.

San Vicente Ferrer; fue confesor de este Pontífice, vivió muchos años el convento de Santo Domingo, y dicen que obtuvo una canongia en esta colegial; predicó muchas veces en esta población con mucho provecho de su vecindario.

 
 
 
Batalla de Alcañiz en 1809
Castillo de Alcañiz (Teruel)
 
 
 
Libro de La Ciudad de Alcañiz y Sus Afueras
 
 
 
 
Fiestas y Procesiones en Alcañiz en el siglo XVI
 
 
 
Recreaciones históricas celebradas en Alcañiz